Cuando lanzamos al mercado nuestro primer gel de tomate en 2013, ¡muchos se quedaron perplejos! «¿Un gel con sabor a tomate? No me lo puedo imaginar». Lo hemos oído innumerables veces y solo hemos sonreído. Porque a la mayoría de las personas a las que, de repente, les apetece un zumo de tomate con sal y pimienta en el avión, no se les ocurre en la vida cotidiana. Pero, ¿de dónde viene ese repentino antojo de tomate salado?
Es el efecto umami.
El aire seco de la cabina y los cambios de presión a bordo afectan a nuestro sentido del gusto: los sabores dulces pierden intensidad y la comida sabe insípida. En este estado de estrés, nuestro cuerpo nos envía una señal de carencia: ansía electrolitos para mantener estable el equilibrio hídrico. El intenso sabor umami del tomate, combinado con la sal, es la respuesta intuitiva de nuestro organismo a esta situación. Es lo suficientemente intenso como para salir adelante incluso en condiciones adversas y sacia el antojo de sal que surge inconscientemente en el aire seco.
Hemos plasmado precisamente este mecanismo en un gel. Cuando llegas al límite durante sesiones intensas o carreras largas, te ocurre algo similar: tus reservas de electrolitos se agotan y tu paladar se ha acostumbrado al dulzor constante.
Nuestro gel de tomate es la solución definitiva contra el «hartazgo de lo dulce», que a menudo frena la ingesta de energía en los deportes de resistencia. Con una cantidad de sal siete veces superior a la de nuestros geles clásicos, cubres directamente las necesidades aumentadas por la sudoración. Es un reinicio saludable para tu estómago: una herramienta táctica que te motiva y mantiene estable tu suministro de energía cuando los geles dulces ya no te entran.
¡Pruébalo en tu próximo pedido y déjate sorprender por el resultado! Aquí encontrarás más información sobre el Energy Gel Tomato…

